NADIE ES FEO…

Algunos estudiantes me han dicho que no se puede decir que alguien es “feo” porque es una palabra ofensiva. ¿De verdad? En el episodio de esta semana discutimos si es necesario evitar decir ciertas palabras que pueden ser ofensivas.

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TRANSCRIPCIÓN

Esta semana alguien ha escrito un comentario en YouTube diciendo que “nadie es feo”. Lo decía porque en un vídeo, en una sesión en directo…. Durante las últimas semanas estoy haciendo sesiones en directo varias veces a la semana…  Y entonces, sí, yo en la sesión en directo cuento un problema que tengo con uno de mis vecinos y pido que la gente me dé una solución porque no sé qué hacer. 

El problema que tengo es que mi vecino, uno de mis vecinos, se pasea desnudo por su casa y yo lo veo porque tiene las ventanas sin cortinas y sin persianas. 

Como ya os podéis imaginar, se trata de un problema imaginario. De vez en cuando me gusta contar problemas en los vídeos en directo y pedir que la gente me dé algún consejo y me haga alguna sugerencia. Son problemas que yo invento. Espero que no haya nadie que crea realmente todo lo que digo en mis vídeos porque entonces tendrá una impresión un poco extraña de mí… 

En fin, a lo que iba, que yo le pedí  a la gente que me diera algún consejo para resolver este problema. El problema era que, bueno, que el tipo, mi vecino imaginario, se paseaba desnudo y yo lo veía desde mi casa mientras cocinaba, mientras comía, mientras trabajaba…

Mucha gente me dijo que yo tenía que poner cortinas o una persiana o llamar a la policía… En fin, ese tipo de cosas. 

Alguien me dijo que había un viejo episodio de Friends, la serie de televisión que fue muy famosa al principio de los años 2000, a finales de los años 90 y principios de los años 2000… Supongo que la conocéis, ¿no? Bueno, pues alguien me dijo que había un episodio de esta serie en el que sucedía algo similar. Los chicos de Friends tenían un vecino que se paseaba desnudo por su casa.

A mí la verdad es que Friends no me gustaba demasiado y no recordaba aquella historia, pero la busqué en internet y, efectivamente, encontré el episodio. Se llama Ugly Naked Guy, que en español sería un tipo feo desnudo. 

Entonces, decidí poner ese título, en inglés, Ugly Naked Guy, como título del vídeo en directo. Me parecía que reflejaba muy bien de lo que habíamos hablado en la sesión en directo y además era un guiño a la gente que conocía Friends. Me imaginaba que mucha gente entendería que se trataba de una referencia o, como se dice a veces en el mundo del cine, un homenaje a Friends. 

Cuando en una película, por ejemplo, se usa una idea que ya se ha usado antes en otra película, se dice que es un homenaje. Hay que tener cuidado porque a veces no se trata de un homenaje, sino simplemente de copiar una idea que ya se había hecho en la otra película. Pero bueno eso es ya otra tema del que podemos hablar otro día. 

El caso es que yo había llamado a ese vídeo Naked Ugly Guy, como el episodio famoso de Friends en el que también hay un vecino desnudo. 

Pues bueno, entonces, alguien escribió un comentario diciendo eso, que “nadie es feo”, que todo es cultural… 

Supongo que lo que quería decir es que no es correcto decir que una persona es fea. Que el que alguien sea feo o guapo es algo cultural, que el modelo de lo que es bello o feo puede cambiar, que en cada cultura hay patrones diferentes y que lo que en una cultura se considera bello en otra cultura puede considerarse feo… 

No sé, la persona que escribió este comentario no dijo nada de esto, pero yo me imagino que es lo que quería decir con eso de “nadie es feo”. 

Este comentario me recordó algo que me pasó hace ya bastantes años, cuando estaba empezando a dar clase de español. 

Era una clase de principiantes y estábamos en las primeras semanas del curso. Estábamos estudiando la descripción de las personas y los estudiantes tenían que aprender algunos adjetivos muy básicos como alto, bajo, joven, viejo, guapo, feo…

Recuerdo que en el libro había dos dibujos, dos personajes. No eran fotografías, sino dos dibujos de dos personajes. Cada personaje era el contrario del otro. Uno de los personajes era una chica joven, rubia, alta, un poco gorda y guapa. El otro personaje era un hombre viejo, muy delgado, calvo, bajo y bastante feo. 

Era una actividad que yo había hecho ya varias veces y que solía gustar a los estudiantes. Ellos simplemente tenían que describir a los dos personajes usando las palabras, los adjetivos, que se daban en el libro, teniendo cuidado de acordar cada adjetivo con el género del personaje. Es decir, la chica era alta y el hombre era alto; la chica era guapa y el hombre era guapo…

Ahí empezaron los problemas. Les pregunté a los estudiantes que describieran al hombre viejo, pero me di cuenta de que ninguno decía la palabra “feo”. Yo entonces pensé que simplemente se habían olvidado de decirlo e insistí un poco: “Sí, es un hombre viejo, bajo, delgado, calvo y… ¿Y qué más?” 

Nadie decía nada. Al final, viendo que ninguno decía nada, lo dije yo: “…Y feo. Es un hombre bastante feo, ¿no?”.

Entonces, una de las chicas en la clase me dijo: “That´s not very nice!” Para los que no sepáis inglés, eso sería algo así como “Eso no es muy agradable” o, en otras palabras, que decir que el personaje del dibujo era un hombre “feo” no era muy educado, que no debería decir eso.

La verdad es que me quedé un poco sorprendido por aquella reacción de los estudiantes. Era la primera vez que me pasaba. Era la primera vez que alguien me decía que no se podía usar la palabra “feo” para describir a alguien, que no estaba bien, que no era educado, vamos.

Recuerdo que sí, que me sorprendió mucho el comentario de aquella estudiante y le dije, simplemente, que el personaje del libro no era una persona real, que era un dibujo, que era un personaje de ficción. 

O sea, lo que yo quería decir, es que en la vida real yo no le diría a alguien: “Oiga, usted es muy feo” y creo que tampoco hablaría de otras personas así, o sea, yo no voy hablando así por la vida, diciendo esta persona es fea o mira aquel tío qué feo… Yo no hago eso y la gente que conozco tampoco lo hace, pero… un personaje de ficción… ¿por qué no se puede decir que un personaje de ficción es feo? ¿Cuál es el problema?

En fin, la chica, mi estudiante, no me dijo nada, pero por su cara vi que mi respuesta no la había convencido. 

La verdad es que me quedé tan sorprendido por la reacción de los estudiantes que luego más tarde pregunté a algunos de mis colegas, otros enseñantes de idiomas, si alguna vez les había pasado algo similar. Sinceramente, no recuerdo en detalle lo que me dijeron, pero creo que alguno me dijo que en Inglaterra la gente era muy “diplomática”, que no les gustaba nada en absoluto eso de hablar mal de la gente, que había que tener mucho cuidado con usar algunas palabras, que era muy importante no ofender a nadie…

Yo no sabía muy bien qué pensar. Me parecía que era normal aprender una palabra tan básica como “feo”. ¿Qué se suponía que tenía yo que hacer? ¿Dejar de enseñar  esa palabra?

Desde esa clase, siempre que tengo que enseñar la palabra “feo” me pongo un poco nervioso. Nadie ha vuelto nunca a decirme nada, pero siempre que llegamos a esa parte del curso me acordaba de aquel episodio y me ponía un poco a la defensiva, esperando que alguno de los estudiantes me dijera algo, que no se podía llamar “feo” a alguien, aunque fuera un personaje de ficción. 

Supongo que por eso cuando ahora alguien ha escrito ese comentario en uno de mis vídeos de YouTube diciendo que “nadie es feo”, me he acordado de todo eso que me pasó hace ya tantos años… 

Y he estado pensando un poco sobre el tema porque, no sé, me parece un tema interesante. 

Por un lado, yo entiendo que no se puede llamar “feo” a alguien. Como he dicho antes, no es algo que hago yo normalmente. Ni tampoco la gente con la que yo me relaciono. Yo puedo decir que alguien es guapo, bueno, normalmente lo digo de alguna mujer, puedo decir que una mujer o una chica es guapa, pero nunca voy a decir que alguien es “feo” o que una mujer es “fea”. Eso, obviamente, sería de mala educación.

Sin embargo, eso no quiere decir que no se pueda usar esa palabra. Sería absurdo dejar de usar la palabra “feo” para describir a una persona. Lo que hay que hacer es usarla de forma que no sea ofensiva. 

O sea, en la vida real yo no llamaría a nadie feo, pero si estoy contando una historia de ficción, una historia cómica, como por ejemplo, la de mi vecino que se pasea desnudo por su casa… ¿qué problema hay en describir a ese personaje como “feo”? 

No es la palabra en sí lo que es ofensivo, sino el contexto y la intención con la que se usa. 

Creo que el problema es que a menudo juzgamos las palabras fuera de contexto. Juzgamos lo que alguien dice de forma literal, las palabra que usa, y no lo que quiere decir o cuál es su intención. 

Yo esto lo veo muy a menudo en los vídeos de YouTube que hago. Algunas personas escriben comentarios diciendo que algo que yo he dicho les parece ofensivo… También lo veo en algunos comentarios a mis libros, los libros que he publicado en Amazon… 

Hace unas semanas alguien escribió que el personaje protagonista de uno de mis libros (una historia que se llama ¿Me voy o me quedo? ) hace cosas que son ofensivas para los españoles. 

¿Os dais cuenta? O sea, esta persona, que no es de España, me está diciendo a mí, que soy español, que uno de los personajes de uno de mis libros, un libro que he escrito yo, hace cosas que son ofensivas hacia los españoles.  

En otras palabras, esta persona me está diciendo que yo debería ofenderme por lo que yo mismo he escrito… 

Esto es lo que se llama ser más papista que el papa. No sé si entendéis esta expresión. Se dice que alguien es más papista que el papa (nos estamos refiriendo al Papa de la Iglesia Católica) cuando alguien es muy extremista en sus ideas. Alguien que es más papista que el papa sería alguien que es más católico que el mismo Papa que vive en Roma. 

En fin, yo creo que lo que pasa es que a menudo se juzgan las palabras, pero no el contexto. 

Es cierto que hay gente que puede decir algo ofensivo hacia otras personas, pero el que se use una palabra en particular no significa necesariamente que se esté siendo ofensivo. Hay que juzgar lo que se dice en su contexto. O sea, dos personas pueden usar las mismas palabras y mientras uno puede resultar ofensivo, el otro no… 

No sé si me estoy explicando. Espero que sí. Lo que quiero decir es que lo importante es entender, no lo que dice una persona de forma literal, sino lo que quiere decir realmente.

Son dos cosas diferentes, ¿no?

O sea, cuando se escucha lo que otra persona dice, ya sea en la vida real o en la ficción, hay dos lecturas posibles: una lectura literal de las palabra que usa esa persona y una lectura en contexto, es decir, de lo que realmente quiere decir esa persona, de cuáles son sus intenciones, de cuál es la situación…

Si no entendemos que hay dos niveles de lectura, uno literal, de las palabras que se usan, y otro segundo nivel de lectura, menos literal, en el que se toma en consideración el contexto… 

Si no se entiende la diferencia, entonces no podemos entender muchos trabajos de ficción, muchas películas, muchos libros…

Es lo que ocurre a menudo con el sentido del  humor, que no todo el mundo lo entiende. Los humoristas juegan con las palabras, usan la ironía, el sarcasmo, la sátira; a menudo usan las palabras con un doble sentido… Y tengo la impresión de que no todo el mundo sabe entender esos juegos de palabras, ese doble sentido. 

Por eso últimamente los humoristas tienen tantos problemas. Y sobre todo tienen problemas los que usan la ironía o la sátira, que no son siempre fáciles de entender. 

En el libro del que hablaba antes, en ¿Me voy o me quedo? Hay un personaje que es inglés, pero que está muy obsesionado con aprender español y, bueno, está tan obsesionado que realmente lo que quiere es hacerse español. Quiere dejar de ser inglés y hacerse español. Y por eso se pasa la vida bailando flamenco, diciendo ¡Ole, ole! Solo come tortilla de patatas y paella, lleva siempre un sombrero mexicano…

O sea, el libro en general es una crítica a los estereotipos que todos tenemos.  El libro es, sí, una crítica a los estereotipos que tienen los ingleses sobre los españoles, pero también a los estereotipos que los españoles tienen sobre los ingleses. Todo está visto desde un punto de vista cómico, con mucho sentido del humor… Y por eso me sorprende tanto que algunas personas lo vean como algo ofensivo. O sea, cuando James, el protagonista de la historia dice ¡ole, ole! Y piensa que todos los españoles bailamos flamenco y comemos tortilla de patatas… Es una crítica a los estereotipos… ¡Yo no estoy defendiendo la actitud de James! ¡Yo no estoy diciendo que él tiene razón! Es exactamente lo contrario. La historia está escrita con ironía, por amor de Dios… No seamos tan literales, hay que aprender a interpretar las cosas en su contexto, ¿no?

En fin, no sé si me estoy explicando. Creo que, como siempre, me estoy enrollando como una persiana. De un tema paso a otro “sin ton ni son”. “Sin ton ni son” quiere decir que algo se hace sin sentido, sin lógica… Como yo, que paso de un tema otro sin ton ni son…

Bueno, no exactamente. Creo que un poco de lógica hay en lo que he dicho hoy, ¿no? Yo creo que los estudiantes que se quejan porque digo la palabra “feo” se comportan de forma similar a las personas que no ven la ironía en una historia que está escrita con humor… 

Bueno, no sé, quizás estoy equivocado, quizás estoy diciendo una tontería, quizás muchas de las cosas que hago o que digo son ofensivas, no sé…  ¡Yo qué sé!

Si habéis tenido la paciencia de haber llegado hasta el final de este episodio, dejadme un comentario con vuestra opinión. ¿Pensáis que es ofensivo usar la palabra “feo”? ¿Creeis que debería tener más cuidado con las palabras que uso, con las historias que cuento…? 

Quizás pensáis que no debería haber dicho que mi vecino, el que se pasea desnudo por su casa, era feo… Quizás no debería haber dicho nada sobre mi vecino… yo qué sé… Quizás debería callarme y no decir nada porque siempre meto la pata… 

Dejadme un comentario con vuestra opinión, ¿vale?

En fin, tengo la impresión de que siempre meto la pata… Ya me callo, no quiero seguir metiendo la pata…

Chicos, muchas gracias por haber llegado hasta el final. 

No os aburro más con mis rollos. Lo dejamos aquí hasta la semana que viene. 

Nos vemos, no, no nos vemos, nos escuchamos, ¿cuando? La semana que viene. ¿Dónde? Aquí, claro, en Español con Juan.